BOLETÍN GEIIC SEPTIEMBRE 2020

CONOCER PARA CONSERVAR, LA IMPORTANCIA DE LOS INVENTARIOS DEL PATRIMONIO CULTURAL

 

Ana Elena Redín Armañanzas.

Responsable del Registro de Bienes Culturales de Navarra

 

La conservación del patrimonio cultural puede considerarse como una disciplina científica que comienza con la identificación e inventario de piezas, para continuar con su estudio, mantenimiento y difusión. En estas labores participan diferentes profesionales, especialmente quienes trabajan en el ámbito de la conservación y restauración, aunque también es fundamental la colaboración de la ciudadanía. Cada vez es más importante la actuación de personas y asociaciones sin ánimo de lucro que se ocupan de la defensa del patrimonio y realización de inventarios rigurosos.

Hace casi veinte años que el Parlamento Europeo viene haciendo hincapié en la necesidad de coordinar esfuerzos dirigidos a la digitalización del patrimonio cultural. En 2008 se puso en marcha la plataforma digital Europeana en la que archivos, bibliotecas, museos y otras colecciones de toda Europa han puesto a disposición pública más sesenta millones de registros procedentes de sus inventarios. Han quedado atrás los inventarios del patrimonio cultural que no pertenecen a este tipo de instituciones.

La Agenda Digital Europea recomienda promover la inversión en digitalización en materia cultural y abordar el reto organizativo, técnico y financiero que supone normalizar, coordinar y hacer compatibles los inventarios. Esto evitaría repetir trabajos, abarataría costes de mantenimiento de los dispositivos digitales de almacenaje y facilitaría un mayor acceso y reutilización online del patrimonio cultural por parte de la ciudadanía. Estamos hablando de bienes culturales no protegidos por los derechos de propiedad intelectual, cuyo dominio público ha de garantizarse tras la digitalización.

A nivel nacional, la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español dota de protección legal a los Bienes de Interés Cultural incluidos en el Inventario General. En aquella década, el Ministerio de Cultura fomentó el Inventario de Bienes de la Iglesia Católica, aunque pronto abandonó su liderazgo. Cuando en 2018, dicho Ministerio pidió a las comunidades autónomas que utilizaran Sibila, un programa para la gestión del Inventario General, casi todas ellas habían desarrollado su propia legislación, normalización y sus inventarios en diferentes soportes. Ahora resulta inabordable duplicar esfuerzos para actualizar ambos inventarios, la solución más eficiente sería normalizar y adaptar los programas informáticos para poder trasegar datos.

Como conclusión; el objetivo de las administraciones públicas debe centrarse en colaborar para avanzar hacia la “interoperabilidad” de los inventarios de bienes cultuales y promover su difusión pública. Por otro lado, se han de articular medidas para superar el recelo que tienen muchos propietarios privados para dar a conocer su patrimonio.

 

Fig. 1: Órgano de la Parroquia de Santa María de Los Arcos, Navarra.