San Jorge de Estella

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Alicia Ancho Villanueva
Restauradora – Jefa de la Sección de Registro, Bienes Muebles y Arqueología,  Gobierno de Navarra

Ha pasado más de un año desde que saltó a la parrilla informativa de innumerables medios de comunicación el lamentable caso de la imagen de San Jorge de Estella.  Desde Nueva York hasta Tokio,  pasando por todos los medios nacionales y redes sociales, desde las plumas más agudas a los chistes más desafortunados, aquellos primeros quince días fueron una pesadilla. Pero nada en comparación con el intenso dolor de la primera visita tras recibir el aviso de que algo se estaba haciendo en el San Jorge.  Sin embargo ahora, que tras largos meses de esfuerzo por parte de muchas personas se ha devuelto la dignidad a esta magnífica obra, la repercusión ha sido muchísimo menor y las ondas expansivas provocadas por el anuncio de la vuelta a casa de la imagen restaurada se han diluido en dos o tres días. Volvemos a la calma. Pero, ¿habremos aprendido?

Estado anterior San Jorge de Estella

Estado anterior

Intervención no profesional San Jorge de Estella

Intervención no profesional

Eliminado repinte y añadidos

Eliminado repinte y añadidos

Estucado

Estucado

Final

Final

El caso de San Jorge no es único, ni el del Ecce Homo, ni los angelotes de Asturias. Todas las personas que trabajamos con Patrimonio nos hemos topado con ejemplos parecidos, incluso peores. Todas estas actuaciones comparten algo básico: se hicieron con toda la buena voluntad del mundo por personas sin ninguna cualificación para llevarlo a cabo. Era su forma de aportar su granito de arena a la conservación del patrimonio local.  La solución al problema pasa por cambiar la dirección de esa aportación: si quieres ayudar a un paisano enfermo organiza una visita al médico, no le operes tu mismo.  Parece que esto tan evidente en el caso de las personas no lo es en el caso de los bienes culturales. Y si conseguimos cambiar de dirección será únicamente a base de difusión, educación y sensibilización. En esta labor es fundamental hacer visible nuestro trabajo, pero también contar con el apoyo de los periodistas, que han de ser conscientes de la repercusión de noticias como “un grupo de feligreses restaura la imagen de Santa Catalina” a todo color y con todo el orgulloso grupo sonriente junto a su santa. Y aún hay una batalla más en la que trabajar: la legislación y el reconocimiento de las profesiones del patrimonio.

Por primera vez en este caso hemos conseguido trabajar de la mano de los letrados y que la actuación tenga su consecuencia: igual que se pagan las multas de tráfico se deben pagar las afecciones al patrimonio, ya que tienen un objetivo disuasorio, y están ahí, al final de las leyes de patrimonio cultural precisamente para garantizar su cumplimiento. No hemos dejado de hacer difusión desde el inicio de actuaciones: cada nuevo movimiento se ha acompañado con notas de prensa, visitas de periodistas,  comunicación y visitas de los implicados…Y ahora que podemos cerrar el círculo estamos a las puertas de una campaña mayor de sensibilización mediante visitas guiadas, charlas en Estella y una atención especial en los cursos de verano de la Universidad Pública de Navarra, gratuitos y abiertos a todos los interesados. De todas las actividades que hemos realizada hasta ahora, las visitas guiadas (por nosotros, los técnicos que trabajamos en el proyecto) han supuesto el contacto con las personas que conviven con la imagen, que han compartido con nosotros su vergüenza por salir en los medios por algo tan lamentable cuando Estella está llena de buenos ejemplos de cómo se cuida y trata nuestro patrimonio. Y también, cómo no, hemos recibido reproches por tener la escultura olvidada en su capilla, sin hacer nada para recuperarla. Y ahí, en esos reproches, nuevamente está la falta de difusión por nuestra parte. Los responsables de patrimonio no solemos tener obras olvidadas, y en el caso de obras importantes menos aún. Pero tenemos partidas económicas cortas, que no dan para todo, y es preciso priorizar, siendo imposible atender todo de un plumazo. En el caso de San Jorge,  la pieza formaba parte de un proyecto de gran envergadura que afecta a la escultura tardogótica en Navarra. Incluso estaba presupuestada su restauración dentro de este programa.

La precipitación y falta de profesionalidad en la actuación que se puso de manifiesto en mayo del año pasado y tanta repercusión tuvo a todos los niveles ha supuesto, además del innegable daño patrimonial, una inversión de más del triple de lo presupuestado en el Proyecto de Escultura Tardogótica en Navarra, una sanción económica tanto a la parroquia como a la empresa de venta de material de manualidades, más de mil horas de trabajo de técnicos especialistas tanto de empresas de restauración como de técnicos de la Administración, y momentos personales muy duros, tanto para quienes iniciaron las actuaciones con toda su buena voluntad como para quienes hemos trabajado en su recuperación.  Con una sola pregunta por teléfono antes de tocar nada nos lo hubiéramos evitado. Los 30.000 euros que ha tenido que costear la parroquia para la recuperación de la imagen los habría podido dedicar a otros fines. Los cientos de horas de los técnicos dedicadas a sacar el proyecto adelante se dedicarían a otras obras que también necesitan dedicación. El cuidado del Patrimonio debe ser sostenible, y actuaciones de este tipo no ayudan en nada, es evidente. Me he cansado de repetir esta idea todos estos meses y lo seguiré haciendo, ahí no podemos dejar de insistir.

Hay mucha información sobre todo el proceso en internet, no siempre fiable, por lo que os dejo enlaces a las notas de prensa que hemos ido emitiendo. Además, el 26 de septiembre celebramos en Pamplona dentro de los cursos de verano de la Universidad Pública de Navarra una jornada de sensibilización sobre buenas prácticas en patrimonio a la que os invitamos a asistir. En octubre volvemos a Estella a explicar cómo ha sido todo este complejo proceso.

Tenemos el deber de trabajar por la conservación de nuestro Patrimonio, pero no podemos estar solos en esta labor. Cada persona tiene su función y nuestro trabajo debe estar encaminado a dar visibilidad a las diferentes formas de ayudar en la conservación: desde quien barre la iglesia hasta quien decide dónde se invierten los presupuestos.

Notas de prensa:
http://www.culturanavarra.es/es/actualidad-3
http://www.culturanavarra.es/es/boletin-de-patrimonio-historico

Curso de Verano
http://www.cursosveranoupna.com/curso/del-esperpento-a-las-buenas-practicas-intervenciones-en-el-patrimonio-cultural/

Guía de Uso y Mantenimiento de Patrimonio:
http://www.culturanavarra.es/es/conservacion

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