Boletín GEIIC Febrero 2020

 

Hoy en día, la divulgación de contenidos sobre la conservación y restauración del patrimonio cultural se ha convertido en un gran éxito en redes sociales (RRSS en adelante). No solo las cuentas de museos y asociaciones se encargan de generar y difundir los contenidos culturales que permiten la accesibilidad a sus trabajos y colecciones; sino que también, otros profesionales y la ciudadanía activa y preocupada por su patrimonio han comenzado a “despertar” y a ser un sujeto dinamizador que lo pone en valor, denuncia mala praxis, o colabora en su difusión.

La definición concreta de difusión cultural es la de aquella actividad de transferencia de conocimiento cuyo objetivo es permitir la accesibilidad del conjunto de la sociedad al uso y disfrute del patrimonio cultural. Cada vez son más numerosos los medios de comunicación que se suman a estas actividades, desde Facebook a Twitter pasando por Instagram o LinkedIn; estas redes constituyen un verdadero motor que da impulso y/o genera intercambios y conocimiento. No solo es posible una educación patrimonial y despertar el interés en la sociedad por cuidar y valorar lo que tienen, sino que, supone una herramienta útil en cuestiones de micromecenazgo. Tanto es así, que disponemos de numerosos ejemplos recientes en los que la ciudadanía es el agente activo que persigue la rehabilitación de sus bienes culturales y se lanza a las redes para conseguir devolver el esplendor a sus monumentos contando con profesionales. Casos impulsados por la Asociación Hispania Nostra como los de Quintanilla de Riofresno, San Román, Vadocondes, o la reciente adquisición de los fondos para restaurar el artesonado mudéjar de Valcabado de Páramo, son pruebas evidentes. También lo son todas aquellas acciones que llevan a cabo de forma incansable las asociaciones ciudadanas de defensa y protección del patrimonio en numerosas provincias de España.

Y, si se habla de comunicación cultural, se habla de ideas, se habla de transmisión, se habla de visibilidad de lugares y de obras que de otro modo no podrían hacerse por falta de medios. España es un país de una riqueza patrimonial extraordinaria, pero falta conciencia, falta valoración y falta mucha educación. La falaz disculpa de falta de inversión no es excusa con el patrimonio y su conservación, pues es éste el único medio para reactivar el turismo en muchos de los lugares abandonados por la despoblación. Asociamos el turismo al sol y la playa, pero bien es conocido que los turistas no van a Sevilla, a Burgos o a Salamanca para ponerse morenos. La gastronomía es otro de los pilares en los que se asienta este sector turístico, pero éste suele ir acompañado de un entorno natural y, muchas veces, monumental.

Introducir y difundir contenidos relacionados con la conservación-restauración de bienes culturales en RRSS es una forma de hacer la comunicación más directa y personal. Como diría Concha Rodá, es estar “allí donde los usuarios están, conversan, opinan, debaten, valoran, proponen, recomiendan, critican, etiquetan, enlazan, comparten y crean”.

La presencia de los conservadores-restauradores y la visibilización de su trabajo en redes supone generar comunidad, unir personas que tienen un interés común o, simplemente, les atrae su pasado y su futuro. Asimismo, como se ha venido observando, para las instituciones como los museos -en su mayoría dedicados a la transmisión de contenidos relacionados con la historia del arte más que con la conservación, salvo excepciones- no estar presente en redes constituirá, dentro de poco, una carencia si quieren tener una cierta influencia en su público.

Herramientas como las RRSS permiten seguir en tiempo real conferencias y congresos en cualquier parte del mundo, dar voz a los asistentes de un acto, conocer los temas más candentes, construir red de contactos con expertos, debatir, preguntar y recibir de forma instantánea respuestas útiles o enlaces a trabajos, compartir opiniones, etc. O, simplemente, dinamizar tal y como se ha hecho con iniciativas relacionadas con la conservación-restauración como las de la #WeekCR, el Año Europeo del Patrimonio Cultural, la #MuseumWeek o el #DiaEuropeoCR. Todas ellas suponen una plataforma divulgativa estupenda que pone en contacto a miles de usuarios, y esto, a día de hoy, puede suponer un antes y un después en la salvaguarda de nuestra herencia cultural.

 

Cristina Castro Simarro

Conservadora-restauradora por la ESCRBC, estudios de Historia del Arte en la Universidad Complutense, Máster de Conservación de Pinturas de Caballete en la Universidad de Northumbia.